Pol
Creador de textos narrativos en su tiempo libre y estudiante del mundo que un día le dará el título de periodista (antes de que cualquiera de los demás nos saquemos una asignatura limpia al año). Con aficiones tan variadas que, de enumerarlas, necesitaría un escriba 24/7. Desconcertantemente atractivo para todas estas quinceañeras que acaban de comprarse un palestino porque queda “guay” (otra valoración personal, y bastante propia de un esquizo) pero en cuyas entradas se entrevén opiniones profundas e inteligentes.
Entradas de Pol
Grande, Señor Allen.
29 ago
Como imagino que sabreis, Woody Allen se encuentra en nuestro pais (concretamente en la ciudad condal) grabando su nueva pelicula Vicky Cristina Barcelona, en la que cuenta de nuevo con Scarlett Johansson y con la española Penelope Cruz entre el reparto femenino y con el grandisimo Bardem en el masculino.
Conforme avanzaba la creacion del film, Allen ha ido publicando un diario de rodaje en el New York Times titulado “Dear Spanish Diary… Love, Woody” que ahora nos traducen los chicos de Blogdecine y que no tiene desperdicio. Sin mas, os dejo con el:
2 de enero: He recibido una oferta para escribir y dirigir una película en Barcelona. Tengo que ser precavido. España es soleada y a mí me salen pecas fácilmente. Tampoco es que paguen muy bien, pero mi agente me ha conseguido un décimo de cada 1 por ciento de cualquier cosa que saque la película si se consiguen más de 400 millones de dólares después de recuperar la inversión.
No tengo ninguna idea para Barcelona salvo que funcione allí la historia de dos judíos de Nueva Jersey que lanzan una empresa de embalsamamientos por correo.
5 de marzo: Me he reunido con Penélope Cruz y Javier Bardem. Ella es arrebatadora y más sexual de lo que imaginaba. Durante la entrevista, mis pantalones se prendieron fuego. Bardem es uno de esos actores de genialidad desbordante que claramente necesitan mi mano dura.
2 de abril: Le he ofrecido un papel a Scarlett Johansson. Antes de aceptar, me dice que el guión debe ser aprobado por su agente y más adelante por su madre, con quien se lleva bien. Luego tendrá que aprobarlo el agente de su madre. En plena negociación, cambió de agentes… y después cambió de madres. Tiene talento, pero da mucho trabajo.
1 de junio: Llegué a Barcelona. El hotel es de primera Clase. Les han prometido media estrella para el año que viene siempre que instalen agua corriente.
5 de junio: El rodaje comenzó movidito. Rebecca Hall, aunque es joven y por primera vez tiene un papel importante, tiene peor humor de lo que yo había pensado e hizo que me prohibieran entrar en el plató. Traté de hacerle ver que el director tiene que estar presente para dirigir la película. Pero por mucho que lo intenté, no logré convencerla y tuve que disfrazarme de repartidor de comida para colarme en el escenario.
15 de junio: por fin el trabajo va por buen camino. He rodado una tórrida escena de amor entre Scarlett y Javier. Hace unos años hubiese interpretado yo su papel. Cuando se lo he dicho a Scarlett, ha soltado un enigmático “uh-huh”. Scarlett llegó tarde al set y le he regañado duramente…, explicándole que no tolero retrasos de mis actores. Ha escuchado con respeto, aunque me ha parecido ver que mientras yo hablaba, ella estaba encendiendo su iPod.
20 de junio: Barcelona es una ciudad maravillosa. Se agolpa la gente en las calles para vernos trabajar. Afortunadamente, se dan cuenta de que no tengo tiempo para firmar autógrafos y sólo se los piden a los actores. Más tarde repartí fotos en las que aparezco estrechando la mano de Spiro Agnew y me ofrecí a firmarlas, pero la multitud ya se había dispersado.
26 de junio: Rodamos en la obra maestra de Gaudí, La Sagrada Familia. Estaba pensando que tengo mucho en común con el gran arquitecto español. Los dos desafiamos lo convencional, él con sus diseños sobrecogedores y yo al ponerme un babero para comer langostas en la ducha.
30 de junio: Los “dailies” [visionado del material que se ha rodado cada día] tienen buena pinta y aunque la idea de Javier de rodar una escena completa de invasión marciana con cien extras disfrazados y elaborados platillos volantes no es demasiado buena, voy a rodarla para hacerle feliz y luego cortarla en la sala de montaje.
3 de julio: Scarlett ha venido hoy con una de esas preguntas que hacen los actores. “¿Cuál es mi motivación?”. He dado un respingo: “Tu sueldo”. Dijo que estaba de acuerdo, pero que necesitaba más cantidad de esa motivación para continuar. Como el triple. Si no, amenazaba con largarse. Pensé que era un farol y me largué yo antes. Y entonces se largó ella. Así que nos quedamos muy separados y tuve que gritar para que me oyese. Entonces amenazó con saltar. Y yo salté también. Pronto llegamos a un impasse. Y durante el impasse me fui con mis amigos y todos bebimos y, por supuesto, me endosaron la cuenta.
15 de julio: Otra vez he tenido que ayudar a Javier con las escenas de sexo. La secuencia requiere que él agarre a Penélope Cruz, le arranque la ropa y la viole en el dormitorio. Aunque ha ganado un Oscar, el tío necesita que le enseñe a interpretar pasión. Agarré a Penélope y le arranqué la ropa de un golpe. Pero el destino quiso que todavía no se hubiese puesto el vestuario y que fuese su propio vestido, carísimo, el que había destrozado. Impertérrito, la coloqué delante de la chimenea y me lancé sobre ella. Como es una pícara, se dio la vuelta una décima de segundo antes de que yo aterrizase e hizo que me rompiese un importante diente en el suelo de azulejos. Buen día de trabajo. Podré comer sólidos a partir de agosto.
30 de julio: los “dailies” tienen una pinta genial. No sé si será demasiado pronto para comenzar a hacer publicidad para los Oscar. De todas formas, unas cuantas notas para el discurso de recogida me pueden ahorrar tiempo más adelante.
3 de agosto: Supongo que son gajes del oficio. Como director, uno es en parte profesor, en parte psiquiatra y en parte figura paterna y gurú. No es de extrañar entonces que según avanzan los días Scarlett y Penélope se hayan ido colando por mí. La fragilidad del corazón femenino. Me di cuenta de que el pobre Javier miraba envidioso cómo las actrices me seducían con los ojos, pero le expliqué al chaval que se debería haber esperado el desbocado deseo femenino por una figura cinematográfica, especialmente una que tiene una mirada de desprecio y que se reafirma con frialdad. Mientras tanto, según me acerco al plató cada mañana después de bañarme y perfumarme, entre Scarlett y Penélope se alimenta el arrebato. No me gusta mezclar trabajo con placer, pero quizá tenga que saciar la lujuria de cada una de ellas para poder terminar la película. Puede que me sea posible concederle los miércoles y viernes a Penélope y así satisfacer a Scarlett los martes y los jueves. Como ir aparcando un día a cada lado de la calle. Eso me dejaría los lunes para Rebecca, a la que he parado justo a tiempo cuando se iba a tatuar mi nombre en el muslo. Tomaré una copa con las damas del reparto después de rodar y les indicaré estas reglas. Puede que funcione el viejo sistema de cupones de racionamiento.
10 de agosto: He dirigido a Javier en una escena emotiva. He tenido que leer yo sus frases para que supiese cómo decirlas. Si me imita, bien; pero en el momento en que intenta su propia interpretación, se pierde. Entonces solloza y se pregunta cómo sobrevivirá cuando ya no le dirija. Intento explicarle con educación, pero con firmeza que debe hacerlo lo mejor que pueda sin mí y que debe intentar recordar mis consejos. Sé que le he animado, porque según salía de su caravana, él y sus amigos se estaban descojonando.
20 de agosto: Por tenerlas contentas, hice el esfuerzo de hacer el amor con Scarlett y Penélope simultáneamente. El ménage me dio una gran idea para el clímax de la película. Rebecca no paraba de llamar a la puerta, así que al final la dejé entrar a ella también. Sin embargo, las camas españolas son demasiado pequeñas para cuatro personas, así que, cuando ella se unió, yo no paraba de caerme al suelo.
25 de agosto: Hoy acaba la producción. La fiesta de fin de rodaje, como siempre, es algo triste. Bailé una lenta con Scarlett. Le rompí un dedo del pie. No fue culpa mía. Cuando me echó hacia atrás, le pisé. Penélope y Javier están deseosos de trabajar conmigo otra vez. Les dije que si alguna vez se me ocurre un nuevo guión, trataría de buscarlos. Tomé una copa de despedida con Rebecca. Fue un momento sentimental. Se hizo una colecta entre todo el equipo técnico y artístico y con ello me compraron un boli. He decidido titular la película ‘Vicky Cristina Barcelona’. Los jefazos de la productora han visto los “dailies”. Parece que les encanta hasta el último fotograma y se rumorea que la podrían estrenar en una colonia de leprosos. Se está solo en la cumbre.
El Corto de la Semana – Tarantino´s Mind
6 ago
Descubri ayer este cortometraje en las entrañas de http://www.blogdecine.com/. Para un fan de Tarantino es sencillamente imprescindible. Cuenta de una manera muy amena el entramado de las obras de Tarantino y encuentra sorprendentes detalles que ni un frikazo como servidor conocia (atentos a la relacion de Mia Wallace y La Novia, tremenda).
Por desgracia esta en portugues con subtitulos en ingles y no he encontrado nada en castellano, aunque si lo he entendido yo creo que puede hacerlo cualquiera, jeje.
Que lo disfruteis:
http://www.hungrymantv.com/shorts.php?vid=tarantinos_mind
TR3S – Epilogo. Marina.
5 ago
Por lo que he leído hoy en los periódicos el accidente de ayer en el metro sólo quedó en un susto. Cuánto me alegro.
Son las ocho de la mañana y me dirijo de nuevo a Chamartín, pero esta vez con una intención bien distinta: ayer, tras el accidente de metro, tuve una corazonada y compré un cupón en el quiosco de la estación. Y me ha tocado.
Puede que la suerte esté de nuevo de mi lado…
FIN
TR3S – 3. Andres
4 ago
-Hola Andrés, ¿cómo va la cosa hoy?
-Pues va, que no es poco. ¿Qué te doy, el cupón diario?
-Y un “rasca”, a ver si hay suerte y me paga el café.
-Pues dos euros.
-Gracias Andrés, hasta mañana.
-Hasta mañana hombre, y suerte.
Ése era Rodri, un guardia de seguridad de la estación de Chamartín, en la que trabajo desde hace diez años en un quiosco de la ONCE. Le reconozco por su voz grave y algo desgastada de fumar y chillarle a los viajeros que causan problemas en la estación, supongo.
Deben ser las ocho menos algo de la mañana y el panorama no pinta nada mal: estoy vendiendo bastante para ser temprano y aún me queda toda la mañana por delante.
-Buenos días, ¿me da un Supercupón, por favor?
-Aquí tiene, son dos euros, gracias.
Ése era un chico joven, de unos veinte y pocos, imagino. No suele venir por aquí.
Poco después de la compra de ese muchacho oigo a gente corriendo y chillando. Hay mucho revuelo en la estación, algo pasa.
-Disculpe, ¿qué…?
Parece que nadie tiene tiempo de explicarme qué ocurre, me estoy poniendo nervioso. Pienso en llamar a Rodrigo para que me diga qué está pasando, pero imagino que si hay algún problema en la estación él no debe estar para venir a darme explicaciones.
-Déme un cupón para hoy, por favor.
Es la voz de una chica. No parece alarmada pero sí triste y abatida.
-Disculpe, ¿qué ha pasado?
-Un choque entre dos trenes entre Plaza de Castilla y esta estación, por lo que he oído.
-¡No me diga!, ¿y se sabe si hay heridos?
-Ni idea.
-Vaya por Dios, espero que no haya sido nada. En fin, gracias y aquí tiene, es un euro.
-Gracias.
-A usted señorita, y buena suerte.
Un accidente de tren, qué horrible. Parece que el día no va a acabar tan bien como pensaba…
TR3S – 2. Jorge
3 ago
-Venga Jorge, que ya son las siete, levanta y no me hagas disgustarme de buena mañana.
-Puf, estoy muerto mamá, dame cinco minutos…
-De cinco minutos nada, que luego pierdes otros cinco desayunando, otros cinco aseándote y otros tantos moneando delante del espejo, y ya hemos tenido bastantes partes del instituto por tu impuntualidad, ¿no crees?
Y para terminar su colosal entrada en mi habitación, mi madre va y me abre la ventana. Buenos días mundo.
Aunque intento resistir en la cama un poco más, mi madre me quita la manta y las sábanas y empiezo a tiritar como un pajarillo. Esta vez me ha ganado, no me queda otra que levantarme, con todo mi mal humor de por las mañanas.
-¿Qué asignaturas tienes hoy?
-¿Qué mas te da? De todos modos con el sueño que tengo no voy a enterarme de nada.
-Hay que ver qué borde eres, hijo. Yo tengo el mismo sueño que tú y también tengo que ir a trabajar, ¿sabes? Y aún encima tengo que arreglarte la habitación y hacerte el desayuno que, por cierto, como no salgas ya, se te va a enfriar.
Desayuno dos tostadas de pan de molde con mantequilla y mermelada y un vaso de leche con cacao. Dicen que el cacao hace que te salgan granos, pero total, uno más…
Tengo dieciséis años, y con dieciséis años el acné (y, por qué no decirlo, la masturbación) están a la orden del día. Al menos yo no soy tan iluso para pensar que son cosas de la adolescencia y, conforme termine ésta, se me van a pasar.
Y, hablando de masturbación, ahí están los cinco minutos que dice mi madre que pierdo en el baño, qué le vamos a hacer: es lo único bueno que tienen las mañanas…
Una vez he terminado en el baño (tanto con el aseo como con lo otro) me dispongo a ir al instituto. Para llegar tengo que coger la línea 1 de metro hasta Pinar de Chamartín, y andar un poco después. Podría decir que he hecho tantas veces el camino que puedo hacerlo con los ojos cerrados, pero la experiencia (y algún chichón que otro) me han demostrado que no. Me monto en el metro en la estación de Tetuán y bajo a toda prisa las escaleras. Cinco minutos hasta el próximo tren. Para matar el tiempo suelo llevar el mp3 encima, pero hoy se me ha olvidado. Malditas prisas. Por suerte el tiempo que marcan los paneles del metro es totalmente inexacto y no llevo ni dos minutos sentado cuando aparece el tren. Al menos hoy parece que no llegaré tarde. Me subo en el segundo vagón y me quedo de pie apoyado en la puerta del otro lado. El tren arranca.
-PRÓXMIMA ESTACIÓN: VALDEACEDERAS.
Sé que allí se sube la chica que me trae loco desde hace más de dos años, y sé que soy idiota porque va a mi instituto y nunca he hablado con ella. El tren entra a la estación de Valdeacederas y premio: una chica de pelo azabache y tez morena, alta y de pechos turgentes entra en mi vagón. Es ella: Lucía… o así me han dicho mis compañeras que se llama. Si hay alguna razón para ir al instituto es ésta, sin duda…
Si no es muy tonta (y no lo parece) este año terminará el instituto, por tanto me quedan escasos meses para echarle valor y hablarle. Sin embargo, acaba de entrar en el metro, tan siquiera sé si ella me ha visto y ya tengo las piernas como un flan, o sea que el día que le eche valor no será hoy…
Arranca de nuevo el tren. Ella me pilla mirándola de reojo y noto como me empiezo a poner colorado.
-Perdona, ¿tú vas a mi instituto, no?
Se me ha adelantado, y me ha pillado de susto. Maldita sea, con la de veces que he imaginado esto no puedo quedarme en blanco.
-Emm… ¿yo?
Miro a mí alrededor: sólo hay cinco personas más en el vagón, todas sentadas lejos de mí y todas superan los 40. Luego me pasaré a recoger el premio al tonto del año.
-Claro, tú. Yo me llamo Lucía, ¿Cómo te llamas?
-Emm… Jorge.
-Pues encantada.
Se acerca y me da dos besos. Creo que ya me puedo morir tranquilo.
-PRÓXIMA ESTACIÓN: PLAZA DE CASTILLA.
-Y dime, ¿a qué curso vas?
-A primero de bachiller, ¿y tú?
Pregunto como si no lo supiera.
-A segundo, ya termino este año.
Mientras dice esto el tren se detiene en la estación de Plaza de Castilla y una horda de estudiantes y oficinistas trajeados llenan el vagón. Para dejar pasar ella se acerca y se pone a mi lado. El tren arranca de nuevo.
-Y qué, ¿es muy difícil segundo de bachiller?
-Psá, como primero diría yo.
La conversación es tan vacía que me recuerda a las que tengo con los vecinos en el ascensor, pero por algo hay que empezar.
-PRÓXIMA ESTACIÓN: CHAMARTÍN.
Ya sólo quedan dos paradas para nuestro destino y, una vez he conseguido arrancar a hablar, no puedo desaprovechar la oportunidad.
-Oye Lucía, ¿qué te parece si…?
No puedo terminar la pregunta: las ruedas del tren chirrían y el tren choca contra algo con un golpe seco y metálico. La gente sale despedida hacia delante y me golpeo con una de las agarraderas de los laterales. La vista se me nubla y no oigo nada. Definitivamente me estoy desmayando. Para un día que hablo con ella…
TR3S – 1.Marina
2 ago
Mi nombre es Marina, tengo veintiocho años y este será el último día de mi vida. Después de mucho planteármelo (y de beberme media botella de vodka, por qué no) creo que lo haré: voy a quitarme la vida.
Y es que después de tres años intentando encontrar un trabajo que no te quieren dar, un amor que nadie está dispuesto a ofrecerte y de soportar a unos amigos que cuando las cosas van mal desaparecen de escena… una se frustra. Y hoy he decidido plasmar mis frustraciones contra un vagón del metro.
Me visto y salgo de casa sabiendo que será la última vez que lo haré. Me he ahorrado la nota de despedida. Dudo que a nadie le interese leerla.
-Marina, sabes que he sido muy paciente contigo, pero no eres la única que necesita dinero, me debes cuatro meses de alquiler y como no me pagues al menos éste voy a tener que echarte.
-Mañana le pago sin falta, no se preocupe usted.
Era Luisa, mi casera. La verdad es que ha sido la única que se ha portado bien conmigo y me jode dejarle cuatro meses a deber, pero al menos le evitaré la molestia de tener que echarme.
Camino al metro compro el periódico por última vez: quiero saber qué pasó el día que morí. Por el camino observo cada árbol y cada edificio, intentando recordar cada vez que he pasado entre ellos. Sólo me traen malos recuerdos. Llego a la estación y bajo las escaleras mecánicas con parsimonia. Voy a hacerlo, sí, pero no llevo prisa. Llego al andén con dirección Pinar de Chamartín y espero pegada a la línea amarilla que no se ha de pasar. El cartel me indica que el próximo tren llegará en tres minutos. Mis tres últimos minutos.
Sin embargo, apenas han pasado dos minutos cuando oigo un estruendoso golpe proveniente del túnel. En cuestión de segundos agentes de seguridad y técnicos bajan a toda velocidad y salen corriendo siguiendo las vías.
-¿Perdone, qué ha pasado?
-Ha habido un choque en el túnel, mejor que coja el bus.
Mierda, todo me sale mal.
Chachacha
29 jul
Como podeis imaginar, la cancion de Muchachada Nui, compuesta por Enrique Borrajeros, es una sucesion de loops y samples de otras canciones. Hoy, navegando sin rumbo por la web (para variar) he encontrado la que creo que es la cancion de la que proveniene el legendario “chachacha”. Sin mas dilacion, aqui la teneis:
El Corto de la Semana – Mi Señora
25 jul
Hola, soy Pablo Canto. Muchos de vosotros me recordareis de otros abortos como Sick Planet, Rock&Run o Culturajapo.
Con la esperanza de que este nuevo proyecto tenga una vida mas larga que los anteriores (que no es mucho decir) me introduzco de nuevo en la blogosfera, Dios nos pille confesados.
Voy a comenzar con lo que convertire en una seccion periodica de este nuestro blog: El Corto de la Semana, donde colgare algun cortometraje que haya videado y me haya llamado la atencion. Espero que los disfruteis tanto como lo he hecho yo.
Y como no hay mejor forma de empezar que con una carcajada, os dejo con “Mi señora”, de Juan Rivadeneyra:
PD. No soy tan hoygan como aparento, de veras. Es solo que no me funcionan los acentos en el teclado (¿alguna idea de lo que ocurre?). Cuando vuelvan a funcionar os deleitare con una ortografia que ni Lazaro Carreter, vaya.






