Literatura
So dark the con of man
22 dic

Pues así se titula el último album de Madcon (diminutivo de Mad Conspiracy). Banda de hip hop noruega formada por Tshawe Baqwa (Kapricon) y Yosef Wolde-Mariam (Critical). Me dió por escuchar algo de estos muchachos viendo (cómo no) la Sexta, concretamente viendo uno de esos anuncios de “manda bazofia al 6642 para tener el tono de <idiota> en tu móvil”. El caso es que, misteriosamente, se encontraba una canción que en el anuncio me sonaba bien; dicha canción es Beggin’.
Aunque puede que suene algo comercialillo, tiene muy buenas instrumentales, que mezclan sonidos reggae (que van a juego con las vocales de Kapricon), soul y las rimas genuinamente raperas de Critical; o como en Beggin’, que recuerda un poco al estilo de los 70.
He aquí otro tema quizá menos “pegadizo” y que le hace más juicio a esta banda:
Let’s dance instead
Hace siglos que no escribía nada en el blog, espero que, aunque no os tire mucho el hip-hop, le echéis un vistazo a los videos. Si os gusta, bajaos el disco: So dark the con of man.
Tokio Blues (Norwegian Wood)
30 nov

Tokio Blues es uno de los ejemplos de lo distanciados que estamos en algunos aspectos de la cultura nipona: Haruki Murakami escribió la obra en 1987 y se convirtió en un éxito inmediato, vendiendo cuatro millones de libros en el país del sol naciente. Sin embargo, no llegó a España hasta el 2005. ¿Cómo un libro que ha sido tan mediático en un país puede pasar desapercibido casi veinte años para las editoriales españolas? Sin duda, aquí hay algo que falla.
Centrándonos ya en el libro en sí, Tokio Blues está constituído como un enorme flashback que sufre el protagonista, Toru Watanabe, cuando escucha Norwegian Wood al final de un viaje de avión. Este flashback nos llevará a los primeros años de universidad del protagonista, cuando retoma relación con Naoko, la novia de su mejor amigo hasta el suicidio de éste.
Los temas sobre los que gira todo el libro son el amor y, principalmente, la muerte. Ambos se tratan en diálogos tremendamente elaborados entre unos cuantos personajes que giran alrededor de Watanabe, todos con una profundidad muy elaborada y una humanidad fascinante, que permite que se cree un gran magnetismo entre el lector y los personas. Estos son la ya citada Naoko; Reiko, una amiga de Naoko que vive con ella en una residencia; Midori, una chica extrovertida con una dolorosa vida; Nagasawa, un joven estudiante con tintes de super-hombre nietzcheano; y su novia.
La relación de estos personajes con Watanabe fluye a través de las páginas envuelta en las descripciones de las ciudades y los ambientes de Japón, que juegan el papel que Murakami les quiera dar: es increíble ver cómo este escritor es capaz de que te sientas en un ambiente totalmente familiar en determinado momento y, páginas después, en un sitio frío y distante. Estas descripciones sobre Japón dan un toque realista a la obra que, por lo que tengo entendido, ha desaparecido en los libros posteriores del autor. También las reseñas a canciones son constantes en el libro (ya desde el título) y ayudan a crear ese ambiente familiar del que ya he hablado. Otra parte destacable de las descripciones es la de las comidas de los protagonistas, elaboradas con mimo y detalle y que a mí, personalmente, me hicieron salivar en más de una ocasión. Y es que, según dice el propio Murakami: “Me gusta escribir sobre comida. Quiero provocar una reacción física de los lectores al escribir sobre la comida o la bebida. Poder hacerlo con frases es uno de mis placeres como escritor. Tengo la convicción de que si puedo conseguir hacerlo bien, seré capaz de hablar con más claridad, con más fuerza, sobre el amor o la tristeza, o el sentido de vivir”.
El libro tiene ritmo a pesar de la escasa acción de éste, y en ningún momento te cansas de leer. Sin embargo, creo que es un tanto inconstante, y puedes encontrarte cincuenta páginas en las que la trama no se desarrolle prácticamente nada y que, en las diez siguientes, pegue un salto tremendo.
Lo que más me disgustó del libro fue la traducción. No sé japonés y no sé, por tanto, cómo de bien lo ha hecho Lourdes Porta (la traductora). De hecho, creo que las notas a pie de página son muy acertadas. Sin embargo, me da la sensación de que la obra pierde muchos matices en la traducción, y que la versión original es más bella y poética. Esto pasa en todos los idiomas pero creo que afecta de forma especial al japonés.
En definitiva, una obra singular, sencilla y estéticamente bella, con una historia muy bien contada, que no dejará indiferente a nadie, para bien o para mal. Porque tengo la sensación de que Murakami es uno de esos escritores de los que o te enamoras o los odias.
Yo estoy entre los primeros.
Para terminar quería dedicarle esta reseña crítica a María, que me recomendó el libro y me animó a escribir algo sobre él en el blog. Espero no haberte decepcionado.
La mujer ideal
11 nov
Puede parecer curioso, pero cuando pienso en la mujer ideal, antes que en un rostro, una forma de ser o un cuerpo, veo unas caderas que se mueven hasta parecer que van a desencajarse bailando una canción de Stray Cats, el vello de un brazo que se eriza al ver una buena película o el pie que calza unas zapatillas de lona y marca involuntariamente el ritmo de una canción de rock´n´roll.
Lo siguiente que se me viene a la cabeza es una larga cabellera rojiza que cae por su espalda en amplios bucles, como si de una cascada de fuego se tratase. El calor del pelo contrasta con el frío de sus ojos verdes, frío que contagia al que le sostenga la mirada. Su piel blanca está adornada por unas cuantas pecas caídas graciosamente en las mejillas, como si alguien las hubiera colocado ahí a propósito. Sus labios rojos, en contraste con su tez blanca, parecen una rosa en medio de un jardín nevado y, aunque sonríe tímidamente, sus labios se curvan endulzando aún más la expresión de su cara.
Es bajita y delgada, grácil. Su cuerpo parece hecho aposta para saltar y bailar.
Habla mucho y deprisa, con una voz más de niña que de mujer que puede hacer que algunos no la tomen en serio. Sus temas favorios de conversación son las pelis de terror, el cine y la música de los ochenta. Alegre y pizpireta, prefiere las tardes en el parque a las noches en el bar, y la compañía de un buen libro a la de un mal chico.
Le gusta bailar sola y saltar en los conciertos, chillar hasta quedarse sin voz y después, completamente afónica, imitar a personajes de dibujos animados con voz tenebrosa. Porque le gustan los dibujos tanto o más que cuando era pequeña, y no le avergüenza reconocerlo. Puede cantar por igual una de los Ramones o una de El Rey León.
Puede que de ese carácter juvenil e inocente venga gran parte de su encanto.
Sin embargo, yo me quedo con esas caderas que bailan, ese vello que se eriza y ese pie que se mueve al compás de un rock´n´roll.
PD. No, no me he vuelto loco (no todavía). Esto fue una práctica realizada en clase de Redacción Periodística que, ya que tenía escrita por ahí, he decidido publicar para variar un poco la temática del blog (si alguien me lee debe estar harto de mis críticas pseudo-culturetas). Está escrita de improviso y en una hora y poco, no la tengáis demasiado en cuenta. Acepto críticas, agasajos, amenazas y proposiciones indecentes, sobretodo de chicas que se sientan identficadas
Guerra Mundial Z
6 nov

Guerra Mundial Z es de los últimos libros que he leído y he quedado muy satisfecho con él. El libro, escrito por Max Brooks (hijo del escritor, guionista y actor Mel Brooks), recoge los testimonios de los supervivientes a una invasión zombie a escala mundial, con la pretensión de que se recuerde lo sucedido para que no se vuelva a repetir.
Es increíble que un libro sobre algo tan fantástico y escrito en primera (y a ratos en segunda) persona pueda tener tanta verosimilitud, hasta el punto que parece real. La historia de la batalla de Yonkers, la de Hope, la de la aviadora… quedan en nuestra mente como si todo hubiera sucedido.
A mí parecer lo más novedoso y la gran aportación al mundo de los zombies es que la historia se presenta a escala global, y no sólo como lo que le ocurre a un determinado número de personas. En ese aspecto creo que lo disfrutarán más los que tengan idea de Historia y Relaciones Internacionales, pues el libro juega bastane con ambas cosas, sobre todo con esta última, y parte de de situaciones reales para crear planificaciones para la batalla contra los muertos vivientes que a mí me fascinaron (la cuarentena israelí, el Plan Redeker…)
Lo que menos me gustó fue el final, que nos da testimonios de personajes que ya hemos conocido pero que, al haber tantas historias en el libro, es imposible quedarse con todos y pierde un poco. Por lo demás es una obra adictiva, con un ritmo trepidante y muy bien escrita. 100% recomendable para todo amante de esos carismáticos seres que arrastran los pies.
Ahora sólo me queda leerme el primer libro del autor sobre el tema, que me han dicho que también está muy bien. Os dejo la portda y sacáis vuestras propias conclusiones:








