Parece increíble, pero hoy vamos a hablar de Historia. Si, como lo oís, pero no va a ser una lección magistral o una revisión de sucesos clásicos. Sabemos lo que os gusta, así que este fragmento que vamos a diseccionar hoy tiene su dosis de sangre y aventuras. Permitidme pues, que os presente al sujeto que será el eje de nuestra nota histórica de hoy:

Francisco Ríos González

Francisco Ríos González, también conocido como El Pernales, fue un bandolero que atemorizó toda Andalucía y vino a morir a la sierra de Albacete, cerca de donde los redactores de este blog somos autóctonos. Ganó su fama entre los pobres, por ser la gente acaudalada el objetivo principal de sus robos y actuar como bienhechor de los desfavorecidos. Tanta devoción despertó esta suerte de Robin Hood, que hasta día de hoy no le han faltado nunca flores en su tumba. ¿Y quien le deja esas flores? ¿Los pobres? No, más bien la gente acaudalada temerosa de que El Pernales saliera de su tumba a seguir cometiendo robos y asesinatos instauraron este rito de llevarle flores, que se sigue manteniendo hasta nuestros días.

Nacido en 1879 en Estepa (Sevilla), El Pernales nació predestinado al campo, como cualquier hijo de labrador de la época. Apenas sabía leer y escribir, y desde muy joven ya tuvo sus escarceos con la Guardia Civil, debido a los pequeños robos que cometía debido al hambre. En uno de estos robos, un agente de la Guardia Civil hirió a su padre de muerte, jurando El Pernales venganza en aquél momento. Se casó en 1901, pero a los pocos años su mujer le abandonó por los malos tratos a los que Francisco la sometía a ella y a sus hijos.

Su historia de delincuencia sigue forjándose, ayudando primero a su tío (quien, probablemente, fue su maestro en el mundo del bandolerismo) y después juntándose con su propia banda, formada por ‘El Niño de la Gloria’, ‘El Canuto’ y ‘El Reverte’. Sus fechorías consistían en robar en cortijos de la mitad este de Andalucía y la mitad sur de Albacete.

Tumba de 'El Pernales'

Probablemente el mote de ‘Pernales’ le viene por su forma de actuar, dura y sanguinaria. Se dice que quemó a una de sus hijas porque el llanto le molestaba, y que violó a la dueña de un cortijo durante uno de los robos.

A pesar de su fama monstruosa, no eran pocos los labriegos y gente del mundo rural que le mostraba su fidelidad y lealtad, ya que veían en él una figura de lucha contra los ricos. Y porque sabían que si alguien se atrevía a delatar al Pernales su venganza sería terrible.

No tardaron las autoridades en ponerse tras su pista y la de su banda, dedicando una ingente cantidad de agentes del cuerpo de Guardia Civil para su búsqueda y captura. Parecía que El Pernales tenía un don innato para escapar, ya que estaban ante un habilidoso jinete que sabía manejar con destreza a su corcel Relámpago.

Fue apresado y abatido cerca del ‘Arroyo del tejo’ (lugar donde el que escribe, ha estado de campamento) junto con su compañero de fechorías, ‘El Niño de Arahal’, durante una huida. Aquí tenéis un extracto del informe de la Benemérita sobre el momento de su captura:

Al referido Pernales le dispararon a la vez el cabo Villaescusa y el guardia Segovia, aunque quizás un poco antes el guardia, sin que se pueda precisar quien lo mató, pues los dos creen haberlo herido. Al Niño de Arahal, puedo asegurar que, en un disparo hecho por el guardia Codina fue cuando se vio caer al bandido.

Una vez dados por muertos, ambos cadáveres fueron llevados a Villaverde, donde sus cuerpos quedaron expuestos el resto del día, para contemplación de los curiosos habitantes.

El Pernales y El Niño muertos

Al día siguiente se los llevaron a Alcaraz, donde se les practicó la autopsia y se realizó la identificación de los cadáveres. Hubo mucha afluencia de gente para ver sus cadáveres. Se les dió entierro en el cementerio de dicha ciudad.

Hasta nuestros tiempos ha sobrevivido una coplilla que se cantaba en su honor:

Ya mataron al Pernales.
Ladrón de Andalucía.
El que a los ricos robaba.
Y a los pobres socorría..

Inspiración y fuentes.

Llevo mucho tiempo querer hacer una pequeña reseña a este personaje en el blog. Por mis campamentos Scout he tenido la oportunidad de pasar por muchos sitios e incluso acampar cerca de donde él dejó su huella. Siempre ha tenido mucha leyenda negra, y los lugareños de todos estos sitios te pueden contar mil cosas acerca de él. Pero no deja de ser leyenda. Recuerdo una conversación con un anciano en El Bellotar en la que el hombre me contaba que El Pernales tenía los ojos del ‘mismísimo diablo’. Estas y otras cosas me hicieron indagar un poco en este personaje y saciar mi curiosidad. Sirva este post de homenaje al que fuera el último bandolero. A día de hoy, me sigue maravillando toda la oscura historia que parece pesar sobre la serranía de Albacete, es algo que no consigo explicar, pero es algo que se nota al dormir al raso en cualquiera de sus múltiples recovecos.

Mi fuente básica de documentación y material gráfico está aquí, donde además podrás revisar una biografía mas densa y detallada de este personaje.

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