Por lo que he leído hoy en los periódicos el accidente de ayer en el metro sólo quedó en un susto. Cuánto me alegro.

Son las ocho de la mañana y me dirijo de nuevo a Chamartín, pero esta vez con una intención bien distinta: ayer, tras el accidente de metro, tuve una corazonada y compré un cupón en el quiosco de la estación. Y me ha tocado.

Puede que la suerte esté de nuevo de mi lado…

FIN